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El silencio, no es consentimiento.


Artículo psicólogos en Guadalajara

Se suele entender bien porqué ante un robo en casa o en la calle, podemos entregar lo que nos piden sin resistencia. Se puede entender también, por qué cuando alguien sufre una paliza por parte de una o varias personas no se defiende, se queda tumbado hecho un ovillo esperando a que paren, pero nadie piensa que eso es consentimiento ¿a que no?


AGRESIÓN SEXUAL

En el caso de las agresiones sexuales, donde la inmensa mayoría de las víctimas son mujeres, es donde se cuestiona la no resistencia, se aplican otros criterios de modo que se entiende como consentimiento:

· “Ella no dijo nada”

· “Parecía disfrutar”

· “Vino voluntariamente”

· “No se resistió”

· “Llevaba minifalda”


Parece que todo eso y otros discursos sin sentido, dan derecho a agredir, es más, ni siquiera la justicia habla de agresión en ese caso, sino de abuso, poniéndoselo muy fácil a quien agrede y haciendo que, en muchos casos, las propias víctimas se culpabilicen por no haber peleado durante la agresión, por haber sido amables, por haberse maquillado o por la ropa que llevaban.