Ansiedad anticipatoria y cómo controlarla


Qué es la ansiedad anticipatoria

En ocasiones sentimos una elevada sensación de peligro cuando pensamos en algún acontecimiento que va a suceder en el futuro. Es una sensación de malestar que identificamos como que algo grave va a ocurrir.


Algunos síntomas

Algunos síntomas que lo acompañan son: miedo, preocupación, tensión muscular, opresión en el pecho, taquicardia, sudoración e incapacidad para actuar, entre otros.


Cómo se activa

Imaginemos tener que hablar en público, presentarme a unas oposiciones, interactuar con alguien que me impone o tener que gestionar un desacuerdo con alguien. Si padecemos de ansiedad anticipatoria, nos va a afectar especialmente en pensar de manera catastrofista sobre el futuro, una sensación de malestar físico que me incapacita y un bloqueo o evitación sobre la situación que tengo que enfrentar.


Nos anticipamos a algo que aún no ha ocurrido, mi pensamiento se va al futuro imaginando el peor escenario. Esto genera una ansiedad extrema que me impide vivir el presente de forma adecuada.


Consecuencias

Lo peor de todo es que cuando llega esa situación temida estoy tan agotado y me siento tan poco hábil que se cumple el peor de mis miedos. No lo gestiono adecuadamente o evito la situación para no tener que enfrentarme a ello.


Qué terapia es conveniente

Desde la terapia cognitivo-conductual trabajamos modificando esos pensamientos para que sean más adecuados y no generen malestar. Educamos en el control de la ansiedad para que no se desborde y modelamos conductas para que la persona se sienta segura y hábil en la resolución de las situaciones que le preocupan.


Pautas que te pueden ayudar

Algunas pautas que pueden ser de utilidad para afrontar y exponerte a la situación:

  • Mira la situación de manera más amable e imagina que la resuelves adecuadamente.

  • Respira de forma consciente. Te ayudará a bloquear los malos pensamientos y a bajar los síntomas de la ansiedad, sintiéndote mas preparado para enfrentar la situación.

  • Desactiva el pensamiento negativo que anticipa las “catástrofes” que ocurrirán si te expones a la situación, dado que no tienes certeza de que eso vaya a ocurrir. Sólo está en tu imaginación.

  • Cuida tu diálogo interno dándote mensajes de confianza y capacidad para resolver la situación.


Desaprender para volver a aprender

Tenemos que desaprender las anticipaciones y aprender a no activarnos con ansiedad innecesariamente y confiar en nuestras habilidades y recursos para resolverlo. Iremos mejorando nuestras respuestas a medida que nos vayamos enfrentando a ellas con herramientas que nos darán seguridad.


La evitación genera una sensación momentánea de bienestar porque aplazamos el problema. Pero no resuelve, nos lo volveremos a encontrar en nuestro camino. Por ello, lo adecuado es exponernos a la situación dejando que llegue mientras desconectas para que tu organismo se recupere


No siempre necesitas un plan. A veces, simplemente necesitas respirar, confiar y ver qué pasa.

Eidem: educar e identificar las emociones para que sean fuente de bienestar.