Qué errores cometemos cuando pensamos de forma negativa


A lo largo de nuestra vida, nuestra mente va interpretando todo lo que nos sucede.


De forma automática, se producen pensamientos y establecemos un diálogo interno con nosotros mismos. En función del color que le pongamos tendremos pensamientos negativos (desadaptativos), siendo una fuente de malestar, o pensamientos positivos (adaptativos), generándonos sensación de optimismo y capacidad de resolver los avatares de la vida.


Si NO nos cuestionamos estos pensamientos negativos y los damos por válidos, pueden generar ansiedad anticipatoria, ansiedad social, inseguridad o enfado, entre otras emociones. Esta situación nos va desgastando a medida que se repiten en nuestra cabeza de forma cíclica.


Afortunadamente, esto es algo que se puede trabajar. Igual que hemos aprendido a interpretar de esta forma negativa, podemos también desaprender para volver a aprender y conseguir que nuestros pensamientos sean menos destructivos y convertirlos en fuente de bienestar.


"Modificar los pensamientos negativos es algo que se puede aprender"


Pero tengamos en cuenta que esto es un proceso y lleva su tiempo dejar de interpretar como lo hemos hecho hasta ahora y adquirir otro patrón de pensamiento menos dañino y que nos cause menos dolor.


Identificar qué tipo de pensamientos tenemos


Lo primero es identificar ese pensamiento automático, esa forma de interpretar negativa y sesgada, para posteriormente aprender a cuestionarlos y quitarle esa carga que tiene tan pesada y que nos genera tanto malestar. El objetivo es relativizar su importancia


Errores que cometemos y que nos hace pensar negativamente.

1. Pensar que las cosas son o blancas o negras

Estos pensamientos no dejan lugar a otros colores. Nos impide ver que hay otra forma de vivir la situación: si algo malo ha ocurrido es sólo por tu culpa, y no hay solución: “He fallado por completo”, “cualquier otro podría hacerlo”, “esto sólo me pasa a mí”

2. Creer que leemos la mente de otras personas

Estamos acostumbrados a castigarnos por lo que piensan otras personas de nosotros o nuestros actos, cuando en realidad es imposible que sepamos lo que piensan. Pensamientos tan comunes como “creen que soy aburrido” o “piensan que soy un torpe”.

3. Adivinar el futuro

Pensamos que el futuro va a desarrollarse de tal o cual manera, cuando en realidad no tenemos ni idea. “No tiene sentido intentarlo”, nos decimos. “No va a funcionar”. Un pensamiento negativo muy frecuente y que lleva al inmovilismo.

4. Generalizar

Tendemos a pensar que, si algo ha pasado una vez, volverá a repetirse. “Siempre me acaban dejando las parejas, así que volverá a pasar”, decimos. Puede ser, pero también puede que sea una pareja estable.

5. Minimizar las cosas positivas

No le damos valor a las cosas que nos salen bien “Sí, me ha salido bien el examen, pero cualquiera puede hacerlo mejor”. Vale, es cierto, siempre hay alguien mejor que nosotros, pero no hay razón para minusvalorar las cosas que hacemos bien.

6. Dramatizar

Hacerse la víctima, y crear melodramas innecesarios, es también algo muy propio de los pensamientos automáticos. “No encuentro mi bolso. Me estoy haciendo vieja”. ¿Cuántas veces hemos oído una frase como esta a nuestras madres o abuelas? No existe una relación causal en esa afirmación, pero aun así nos lo creemos.

7. Tener expectativas poco realistas

Todos tenemos un límite, y aunque pensar que no lo tenemos puede ser positivo para alcanzar determinadas metas, también puede ser que sea muy alto y acabe frustrado. “Tengo que ser número uno en mi promoción, si no habré fracasado”

8. Insultar, a nosotros mismos y al resto

Muchas veces los pensamientos aparecen en nuestra mente en forma de insultos: “soy un inútil”, “mi compañero es imbécil”, “mi jefe es tonto”… El problema es que, en muchas ocasiones, nos creemos lo que pensamos, y acabamos tratándonos a nosotros mismos o a los que nos rodean de forma acorde al insulto que les estamos dedicando.

9. Autoculparse

Aunque la mayoría de nosotros tendemos a culpar al resto de nuestros errores, hay personas que se culpan de todo, incluyendo cosas sobre las que no han tenido ninguna responsabilidad. “Parece enfadada, seguro que es por mi culpa” es una frase que ha acabado con numerosas relaciones.

10. Ser catastrofista

Se caracteriza por pensar que todo lo que nos rodea va acabar mal. Lo triste es que, si entramos en ese círculo vicioso, pensaremos realmente que todo nos va mal, y al final, tendremos razón.


Si quieres cambiar tu forma de interpretar la vida para ser más feliz, en eidem podemos ayudarte.