Psicología y sobrepeso



En ocasiones nuestros pacientes vienen solicitando ayuda para enfrentarse a problemas de sobrepeso más o menos severos.


A veces por tema de imagen y casi siempre por temas de salud. Suelen venir cuando ya han intentado hacer diversas dietas, incluso dietas milagro con las que han perdido peso rápidamente y lo han vuelto a recuperar al poco tiempo. A veces se han sometido a intervenciones quirúrgicas que han resultado de cierta eficacia en el corto plazo, pero a largo plazo han vuelto a coger peso.


TRAS LA DIETA VUELVEN LOS KILOS


En muchas ocasiones el problema de la sobrealimentación se debe a dificultades en el manejo de las emociones, de modo que por mucho que se pueda perder peso con las dietas, si no solucionamos lo que hay detrás, el problema vuelve a aparecer.


Otro gran problema es el cambio de hábitos alimenticios, la mayoría de las dietas modifican la ingesta calórica temporalmente y de forma artificial, algo que no se mantiene en el tiempo, por lo que tras la dieta, volvemos a los hábitos que teníamos antes y que nos llevaron a coger peso, perpetuándose el problema.


Los psicólogos no somos médicos, ni expertos en nutrición, al igual que no debemos prescribir medicamentos, tampoco debemos poner a dieta a nuestros pacientes, la ayuda que les podemos prestar está dirigida a atacar los 2 problemas que acabamos de exponer:

  •      Tratar los problemas emocionales que están detrás del sobrepeso.

  • Trabajar los hábitos alimenticios, para que se mantengan en el tiempo.


El abordaje en psicología tiene un paso previo: Informar a nuestro paciente que nuestro objetivo no son los kilos, que la pérdida de peso, será una consecuencia de los cambios que hagamos a nivel psicológico, nuestro objetivo será detectar estados emocionales negativos vinculados al problema, desmontar ideas irracionales que intervengan en el proceso y cambiar los hábitos alimenticios erróneos.


Para ello intervendremos desde 3 áreas: Fisiológica, cognitiva y motora.


INTERVENCIÓN FISIOLÓGICA


La ansiedad está detrás de muchos casos de sobrepeso. A veces el paciente es consciente pero no sabe manejarlo y otras veces no es consciente de que ansiedad puede estar afectando, pero cuando se aprenden técnicas de relajación y autocontrol, manifiestan que es mucho más sencillo controlar los atracones, dominar los caprichos alimenticios y normalizar su relación con la comida.


Aprender técnicas de relajación para bajar el estado de ansiedad generalizada en una parte fundamental de este proceso. Les pedimos media hora al día para realizar este trabajo personal cuya eficacia evaluaremos en terapia.


INTERVENCIÓN COGNITIVA


Trabajamos con el malestar, que está muy asociado a muchos momentos de ingesta inadecuada. Para ello debemos saber que pensamientos hay detrás de ese malestar para poder racionalizarlo y hacer una buena reestructuración cognitiva que consiga modificarlos.

Pensamientos asociados: No voy a poder, volveré a engordar, no merece la pena, voy a pasar hambre, yo soy así, cuando voy al gimnasio me miran y se ríen de mí, y otros pensamientos asociados a la propia situación del paciente.


Les pedimos que anoten sus pensamientos en los momentos de malestar para poder trabajarlos en terapia.


INTERVENCIÓN MOTORA


Se refiere a la conducta en si misma. Está parte es muy importante, solemos pedir a nuestros pacientes que hagan un registro con los alimentos que ingieren cada día y en que cantidad, eso les hace ser conscientes de su ingesta real y sobre ello podemos trabajar. Casi siempre encontramos hábitos erróneos que hay que tratar de modificar.


Es importante no imponer ese cambio, analizar la motivación y que sea el propio paciente el que decida qué cambios quiere hacer y cuáles no.


Hábitos saludables a nivel conductual que no implican una dieta:

  • Comer de todo, siempre que sea sano. Tomar alimentos, sin restricciones pero controlando cantidad y frecuencia.

  • Evitar comida basura, fritos, procesados, precocinados, dulces etc. No formarán parte de la dieta habitual, pero pueden ser excepciones muy ocasionales que eviten al ansiedad de la prohibición, pero no contribuyan al aumento de peso.

  • Tener en cuenta que si un día ha habido un exceso puntual puede compensarse reduciendo un poco el plato siguiente, siempre sin pasar hambre.

  • Comer 5 veces al día sin picar entre comidas.

  • Comer despacio, masticando y saboreando, para disfrutarlo y dar lugar a notar las señales de saciedad.

  • Abandonar el hábito de seguir comiendo hasta que se haya acabado la comida en la mesa. Poner su propio límite

  • Servirse un plato único variado y abundante que sea diferente cada día y que en conjunto sea nutricionalmente completo.

  • Nunca levantarse de la mesa con hambre

  • Beber mucha agua, es fundamental la hidratación y además contribuye a la saciedad..

  • Hacer deporte ayuda a incrementar el gasto calórico y contribuye a la pérdida de peso a la sensación de bienestar. Tratamos de motivar el ejercicio, lo ideal es que lo elija el propio paciente y conecte con sus gustos.

Como he dicho, los psicólogos no ponemos dietas, si la obesidad es severa es conveniente ir a un profesional de la nutrición o un endocrino que valore la gravedad sobre el estado de salud y en un inicio, puede ser necesaria una dieta más restrictiva, pero siempre con el objetivo de abandonarla y trabajar hábitos saludables fáciles de mantener.


Lo más eficaz para mantenerse tras una pérdida de peso es comer de forma distinta, de modo que no resulte un sacrificio, si no es costoso, no tiene porque tener fecha de fin y de este modo puede integrase como nuevos patrones alimenticios saludables y compatibles con un peso normal y saludable que no requiera dietas adicionales. Estos cambios son fundamentales a la hora de superar cualquier trastorno alimenticio.


Si lo has intentado y no has podido mantenerte, en eidem podemos acompañarte en este proceso de cambio. #eidem #psicologiayobesidad #psicologiaysobrepeso #obesidad #sobrepeso #trastornoalimenticio

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