La exigencia positiva para una educación sana


La exigencia positiva se caracteriza por el uso de normas que guían pero no asfixian, es fundamental para que los niños y niñas comprendan la importancia de ajustarse a las normas y que cumplan con sus responsabilidades sin sentirse presos de ellas.


Es importante recurrir a estrategias motivadoras que fortalezcan la autoestima y motivación de nuestros hijos. No sólo preocuparnos por desarrollar sus aptitudes con “p” sino también es fundamental potenciar y desarrollar sus actitudes con “c”.

¿Cómo implementar la exigencia positiva?.


Existen pautas básicas que podemos ir introduciéndolas desde pequeños con el objetivo de fomentar el compromiso y la responsabilidad en ellos.

  1. Establecer una rutina: Aunque no es fácil mantenerla, la rutina nos ayuda a dar orden en nuestro día a día.

  2. Reconocer sus logros: Es importante felicitar a nuestros hijos e hijas cuando han cumplido con sus responsabilidades. A la gran mayoría nos gusta que nos reconozcan nuestro esfuerzo.

  3. No volverse permisivo: Cuando hablamos de exigencia positiva es un concepto que no debemos confundir con permisividad. Desde pequeños los niños y niñas deben aprender que hay normas y reglas que cumplir pero sin excedernos, dicho aprendizaje hay que hacerlo con coherencia y acorde a su desarrollo.

  4. Ajustar expectativas: Si pretendemos que nuestro hijo o hija sean los mejores en todo, estamos depositando en ellos unas expectativas que probablemente no se ajusten a la realidad. Aunque no es sencillo, es fundamental ajustar las expectativas a sus capacidades y necesidades, éstas no deben ser ni demasiado altas ni bajas.

  5. No hablar de castigos, sino de consecuencias adecuadas a su conducta, al igual que en el mundo de los adultos, las conductas inadecuadas tienen consecuencias negativas, Podemos incluso acordar con ellos que consecuencias se darán si se produce una conducta que queremos modificar.

  6. Validar sus emociones: Nunca menospreciarles o invalides sus estados emocionales, permíteles estar tristes, nerviosos, o frustrados como parte sus experiencias vitales que han de aprender a resolver, nuestro papel es el de acompañarles en su resolución, ofrecerles alternativas para que ellos puedan gestionar su proceso.

  7. Comunicación no agresiva: Es importante respetar sus reflexiones y opiniones, por eso es importante hacerlo siempre desde la escucha, desde las normas y las consecuencias, sin gritos, reproches e insultos. Nuestra actitud será un modelo.

Educar es una tarea diaria que no nos deja descanso, hagámoslo en positivo, dando protagonismo a los logros, al refuerzo, al acompañamiento no invasivo. Valoremos la importancia de educar las actitudes positivas en nuestros hijos e hijas. En eidem podemos ayudarte. #eidem #disciplinapositiva #educarendisciplinapositiva #eidempsicologia #psicologiacogntivoconductual #psicologiainfantojuvenil #actitudpositiva

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