Cómo afrontar situaciones difíciles


A lo largo de nuestra vida tenemos que enfrentarnos a distintas situaciones difíciles que dependiendo de cómo la afrontemos podemos salir victoriosos o hundirnos. Acontecimientos como una enfermedad más o menos grave, una separación, pérdida de un familiar o una situación estresante entre otras.


Cada uno vivimos estas situaciones de forma subjetiva y el nivel de estrés variará en función de cómo la persona lo perciba. Lo que para una persona puede ser algo terrible, para otra puede ser una oportunidad o parte de los obstáculos naturales que nos pone la vida.

Las distintas formas que utilizamos para enfrentar las situaciones es lo que llamamos estrategias de afrontamiento.


Estrategias de afrontamiento

Son los recursos personales (mentales, emocionales o conductuales) que utilizamos para gestionar los distintos acontecimientos estresantes a los que nos enfrentamos. En función de si estos recursos son eficaces e idóneos o no, así será la percepción de la persona sobre su capacidad de enfrentarlo.


Vamos a agrupar estos recursos en tres áreas para poder explicarlos.


1. Afrontamiento cognitivo

Consiste en buscar un significado a lo que nos ocurre (comprenderlo), hacer una valoración de manera que resulte menos dañina y así poder enfrentarlo mentalmente.

  1. Aceptación. Proceso en el que reconocemos cual es nuestra realidad e intentamos adaptarnos a ella.

  2. Anticipación. Consiste en adelantarnos a problemas o situaciones conflictivas, evaluando la situación y las respuestas o soluciones posibles.

  3. Autoanálisis. Reflexionar sobre los propios pensamientos, motivaciones, sentimientos y comportamientos, reconociendo la propia responsabilidad y actuar en base a ésta reflexión.

  4. Sentido del humor. El sentido del humor permite afrontar conflictos, o situaciones potencialmente angustiantes, de forma humorística, acentuando los aspectos cómicos o irónicos. Resta carga emocional.

  5. Planificación. Pensar y estudiar el problema, analizando los diferentes puntos de vista u opciones, y desarrollar estrategias para solucionarlo.

  6. Visualización. Practicar mentalmente posibles situaciones y respuestas para familiarizarnos con ellas y así poder reducir el estrés que nos puede generar.

  7. Practicar el aquí y ahora. No culpabilizarnos por el pasado ni preocuparnos por lo llegará. Es ocuparse en el presente.

  8. Reestructuración mental. Tratar de tener un pensamiento e interpretación de la situación más realista y no basado en nuestra subjetividad.

  9. Reevaluación positiva. Modificar la valoración de la situación estresante, especialmente atendiendo a los posibles aspectos positivos que tenga, o haya tenido (fijarse en lo positivo).

2 Afrontamiento afectivo

Centrarse en mantener el equilibrio afectivo y así aminorar el impacto emocional de la situación estresante.

  1. Apoyo social. Acudir a otras personas cercanas, organizaciones, profesionales o personas de nuestro entorno para buscar apoyo. Implica compartir los problemas con otros, pero sin tratar de hacerles responsables de ellos.

  2. Autocontrol (control emocional). Esfuerzos para controlar los propios sentimientos para que la respuesta emocional sea más ajustada.

  3. Catarsis (descarga emocional). Es el proceso de liberar las emociones, expresar los propios sentimientos y estados emocionales intensos. Hablar, comunicar nuestras preocupaciones, expresar las emociones. Tiene el efecto de reducir tanto la probabilidad de que se produzcan rumiaciones obsesivas, con el paso del tiempo, como de somatizar y de que aparezca un incremento en la actividad fisiológica.

  4. Escape/evitación (distanciamiento, desconexión cognitiva, evasión). Apartarse del problema, no pensar en él, o pensar en otra cosa, para evitar que afecte. Realizar actividades como estrategias reductoras de tensión.

  5. Supresión. Consiste en la evitación intencional de ideas, recuerdos (pensar en problemas), deseos, sentimientos, impulsos o experiencias que son desagradables (que producen malestar).

3. Afrontamiento conductual

Dar una respuesta al problema actuando de una determinada forma, bien afrontando la situación estresante de forma directa o bien no reaccionando de ninguna manera, ni empleando ninguna estrategia de las anteriores.

  1. Afrontamiento directo (confrontación). Afrontar directamente la situación mediante acciones directas, ser proactivo. Esta respuesta a veces no está exenta de agresividad.

  2. Autoafirmación (respuesta asertiva). Es expresar directamente los pensamientos o sentimientos de forma no agresiva, coercitiva, ni manipuladora.

  3. Falta de afrontamiento (renuncia, desconexión comportamental). Refleja la incapacidad del sujeto para enfrentarse al problema, debido a la percepción de falta de control sobre el mismo, o a considerarlo irresoluble.

  4. Postergación (refrenar el afrontamiento). Esperar hasta que aparezca la ocasión adecuada para actuar, postergar todo tipo de actividades hasta adquirir mayor y mejor información sobre la situación.

En general, un afrontamiento óptimo requiere la capacidad de usar, de forma flexible, múltiples estrategias. Si necesitas ayuda para aprender a desarrollarlas en eidem puedes contar con un profesional de la psicología.


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