La personalidad egocentrica


Todos conocemos lo que es el egocentrismo entendido esto como aquellas características vinculadas a las personas ambiciosas y que piensan en sí mismos.

En sí mismo, tal cual hemos comentado, estas características no tienen por qué generar un problema pues en muchas ocasiones en la vida gracias a estas conductas podremos superarnos y conseguir nuestras metas. El problema surge cuando esta personalidad despunta y prima en el carácter de la persona por encima de otras conductas mas adaptadas o incluso se suma a otras conductas desajustadas.

Vamos a profundizar más en la personalidad egocéntrica como patrón de comportamiento en los humanos.

Se suele decir que las personas con este rasgo lo que hacen mostrar como una barrera psicológica que les impide actuar teniendo en cuenta las consecuencias de sus acciones en los demás.

Según los expertos, el origen de este rasgo puede encontrarse en su experiencia familiar, generalmente en un entorno integrado por padres de poca afectividad, que proyectan en el niño sus deseos de grandeza y omnipotencia.

A pesar de que la imagen externa del egocéntrico puede aparentar una gran confianza en sí mismo, la realidad es todo lo contrario. Las personas egocéntricas suelen ser, en realidad, inseguras. De cara al exterior suelen ser personas persuasivas y parecen que tienen una gran autoestima. La autoestima del egocéntrico es débil y frágil pero lo intentan compensar mediante esfuerzos para ser respetados, reconocidos y admirados por las demás personas.

La persona egocéntrica también cree que tienen grandes talentos y habilidades especiales, y piensa que sus problemas y necesidades solo pueden ser atendidos por personas con gran capacidad y prestigio.

A consecuencia de esos sentimientos de grandeza, las personas egocéntricas pueden estar focalizadas constantemente en sus fantasías de poder, éxito, amor, sexo, etcétera. No es raro que piensen que en cualquier momento su vida profesional eclosionará y se convertirán en millonarios.

El egocéntrico solo acepta la realidad que le cuadra con sus sueños y proyectos de grandiosidad. Normalmente rechazan aquellos aspectos de su vida que ponen en tela de juicio su prestigio y su imagen de persona perfecta y admirable.

Este tipo de perfiles tiene la idea irracional de que mostrar afectos y emociones es signo de inferioridad y por tanto suelen ser fríos y distantes aunque paradójicamente necesitan ser admirados, halagados y respetados. Se muestran poco sensibles ante los demás.

Aunque pueda no expresarlo de forma directa, el individuo con personalidad egocéntrica es muy proclive a sentirse ofendido ante cualquier crítica. Considera que los demás no tienen suficiente nivel o autoridad para juzgarle, y que probablemente las críticas se deban a la envidia que despierta.

Suelen mostrarse excesivamente susceptibles.

Son también envidiosos y no son capaces de aceptar el éxito ajeno. Tampoco son capaces de aceptar la ayuda de otra persona. Este último punto también es paradójico, puesto que a pesar de que necesitan recibir elogios y respeto por parte de los demás, se muestran incapaces de aceptar ninguna clase de ayuda.

La persona egocéntrica también se cree con derecho a recibir un trato preferente y ciertos privilegios respecto a los demás. Esto se manifiesta en las muestras de orgullo, vanidad y en los momentos en que se exige que se le otorguen ciertos privilegios y prebendas.

Además estas personalidades precisan de una alta cuota de poder para poder compensar el sentimiento de inseguridad que ya hemos mencionado. El individuo egocéntrico suele utilizar la manipulación o el chantaje emocional.

Es habitual también en referencia al lenguaje que utilizan, el tener un estilo comunicativo que se caracteriza por una focalización constante en uno mismo, y por ser incapaz de escuchar al interlocutor.

La persona egocéntrica, por último, se caracteriza por sufrir sensaciones de vacío existencial y tristeza. La soledad es uno de los peajes de la personalidad egocéntrica, puesto que poco a poco van siendo rechazados por las personas próximas (amigos, familiares, compañeros).

Pueden llegar en algún caso a las consultas de salud mental (aunque también sería fácil que les costara reconocer el problema) aludiendo sintomatología de soledad e incomprensión y la intervención pasa por la reestructuración cognitiva, la relajación, trabajar sobre depresión, ansiedad, autoestima y empatia, entre otros temas .

También por la toma de conciencia de esos rasgos dañinos tanto para la persona como para los que le rodean.

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