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Complejo de Wendy.


El llamado complejo o síndrome de Wendy, no es un trastorno como tal, ni se recoge en los manuales diagnósticos de psicología o psiquiatría, pero recoge una serie de patrones de conducta que llevan a provocar un fuerte malestar emocional.

Síntomas.

Hablamos de este síndrome para definir un tipo de tendencia de comportamiento, que puede llevar a la persona a sentir una profunda infelicidad. Estas conductas guardan relación con el temor a la soledad y la falta de habilidades sociales y son:

  • Fuerte tendencia a querer agradar a los demás.

  • Temor al rechazo por parte de los demás., al abandono, a que no la quieran.

  • Tendencia a la sumisión.

  • Gran sensibilidad.

  • Suelen estar siempre pendientes de cuidar a los demás, hasta el punto de vivir a veces en función de las necesidades de otros.

  • Entiende la vida como un sacrificio para complacer a los demás, como forma de ser aceptada.

  • Pueden caer en el servilismo en esa búsqueda de aprobación de su entorno.

  • Tienden a pedir perdón con frecuencia, incluso si no han sido responsables un culpables de la situación.

Todas las personas podemos reaccionar de modo “Wendy” en momentos de nuestra vida, sin ocasionarnos graves problemas, pero las personas que padecen este síndrome de forma más severa, tienen una tendencia constante a comportarse de ese modo y llegan a hacer de ello un hábito de vida. Comportarse con este grado de sumisión a los demás provoca además un efecto sobre la autoimagen, deteriorando la autoestima de quien lo padece.

Consecuencias

La obsesión por agradar a los demás acarrea la pérdida de derechos propios. Si siempre anteponemos los deseos de los demás a los nuestros propios, dejamos de dirigir nuestra vida estando a expensas de lo que quieran los demás.

Echamos sobre nuestras espaldas la responsabilidad de que los demás sean felices y este objetivo debe ser siempre personal y nadie debe asumirlo por los demás. Cada cual es responsable de buscar su felicidad, sin culpar a nadie. Obsesionarse por hacer felices a todos los que nos rodean supone un gran desgaste personal.

Luchar por que los demás siempre estén bien, es además, un objetivo imposible ya que la felicidad no puede ser una constante en la vida. El estado de ánimo fluctúa dependiendo del momento, del día, de la situación, del momento vital que estemos atravesando, no podemos cargar con esa responsabilidad, que siempre acarreará frustraciones.

Esa frustración, es aún mayor cuando vemos que no recibimos del entorno la respuesta de entrega o reconocimiento que esperamos, lo que mantiene nuestra inseguridad personal. No debemos cometer el error de depositar el fortalecimiento de nuestra autoestima en los demás, somos responsables de trabajar por nuestro crecimiento personal y de valorarnos por ello.

Las personas que tienen este síndrome, son por tanto, personas agotadas, frustradas y temerosas, que pierden su identidad en su búsqueda por conseguir la aceptación y cariño de los demás.

Origen

No podemos hablar de una causa única para hablar del desarrollo de estas conductas. Suelen desarrollarse durante la adolescencia, donde la aceptación social juega un papel primordial, pero puede aparecer más tarde.

Los factores que influyen pueden ser una mezcla de características personales, experiencias vividas y educación recibida.

Intervención

La terapia para las personas que presentan estas conductas propias de Síndrome de Wendy, se apoya sobre 4 pilares:

  • Tomar conciencia de su problema. Enseñarle a ver su situación como algo poco razonable y foco de su malestar. Analizar las conductas problema y transmitir la necesidad de hacer cambios.

  • Fortalecimiento de la autoestima. A través de ejercicios y controlando el dialogo interno y sus pensamientos irracionales.

  • Enseñarle a hacer una gestión de sus emociones más correcta y saludable. Ver como sus pensamientos tienen consecuencias directas sobre sus emociones y ayudarle en esa gestión.

  • Entrenamiento en asertividad. Aprender a decir que no, a hacer y recibir críticas, a defender sus derechos sin sentirse culpable. Trabajar sus habilidades sociales en todas sus vertientes, familiares, sociales, laborales, etc.

Es importante hacer un buen análisis de los puntos que le han llevado a esa situación, que la persona que lo sufre, lo entienda y trazar un plan de acción que suponga cambios en su vida y permita construir un futuro emocionalmente sano.

Si te identificas con este síndrome o compartes con él conductas que te generan malestar no lo dejes avanzar, comienza ahora a luchar por superarlo. En eidem podemos ayudarte. #eidem #Sindrome de Wendy

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