Gestionar tantas tareas me estresa


El ritmo acelerado que imprime la sociedad hoy día hace que a veces nos bloqueemos debido a la lista de tareas que tenemos pendiente de hacer. Esto puede generar mucho estrés si no se sabe gestionar adecuadamente, aumentando la sensación de ineficacia, impotencia y pensamientos negativos respecto de nosotros mismos y de las distintas situaciones que nos ocurren.

Podemos llegar a paralizarnos por no saber por dónde empezar, las tareas se van acumulando y la sensación de angustia se incrementa. Otras personas tratan de llegar a todo al mismo tiempo. Van corriendo a todos lados sin llegar a ningún sitio, eso sí, con una gran carga de estrés y desgaste físico.

Al final, al igual que la pescadilla que se muerde la cola, nos vamos retroalimentando de este malestar, pudiendo llegar a desarrollar una sintomatología que nos incapacita para hacer nuestra vida normal. Como baja autoestima, crisis de ansiedad, depresión o dolores musculares, entre otras.

Es el momento de pararnos. Tomar conciencia de que tenemos un tiempo limitado y buscar la manera de ser más eficaces y eficientes. En este artículo trataremos de dar algunos consejos que pueden ayudar en la difícil tarea de la gestión del tiempo.

UTILIZA UN MÉTODO DE GESTIÓN

  1. Invierte tiempo en pensar. Párate y trata de hacer una lista de los temas pendientes para poder catalogarlos.

  2. Ordénalos por prioridad. No siempre lo urgente es lo importante.

  3. Urgente/ importante: será lo primero que pongamos en la lista para abordarlo con prioridad. Intentaremos que aquí estén las menos tareas posibles.

  4. Urgente/no importante: Lo haremos porque es urgente pero no le dedicaremos mucho tiempo.

  5. No urgente/importante: esto es lo que tendremos que planificar y agendar para que no se convierta en urgente.

  6. No urgente/no importante: será lo que aparecerá al final de la lista y trataremos de ir haciéndolo a medida que vayamos descargándonos del resto de tareas.

  7. Planifica. Tendremos que colocar esa lista en nuestra agenda, asignándole tiempos y tratando de cumplirlo.

  8. Ejecuta. Una vez que los tengamos planificado actuamos. Ya no hace falta pensar pues eso ya lo hemos hecho con anterioridad. Ahora toca realizar lo planificado.

A TENER EN CUENTA

  • La lista es algo vivo. Continuamente pueden estar entrando tareas nuevas que tendremos que ajustar en la lista. Pero hay que tener en cuenta que si no son urgentes e importantes las apuntaremos al lado de nuestra lista para adjudicarles su lugar cuando toque el tiempo de pensar. Si no, podríamos perdernos en estar continuamente adjudicando un orden y esto nos haría ineficaces.

  • Evitar lo que nos pueda hacer descentrarnos y perder el tiempo: mensajes de chats, spam, móviles, etc.

  • La búsqueda de la perfección nos puede hacer poco eficientes. Hay que dedicar el tiempo justo para que el resultado sea óptimo.

  • Saber decir que NO. Si no somos capaces de poner límites nos cargaremos de tantas tareas que nos aplastaran como una losa. Saber valorar lo que realmente nos compete.

  • Ser capaces de delegar. Esto nos permitirá no sobrecargarnos innecesariamente y ganar tiempo.

  • No evitar las tareas que nos desagradan. Al final vamos a tener que hacerlas y el hecho de tenerlas pendientes también nos consume tiempo y energías.

  • Tener un mínimo de orden en nuestro espacio. Tardamos menos tiempo en ir ordenando a medida que se nos van acumulando, que tener que perder tiempo en buscarlas o dedicar toda una mañana a ordenar el desorden, que por otro lado, sólo con verlo nos entran ganas de huir.

  • Y no se te olvide meter en tu planificación tiempo para ti, para descansar y para tu cuidado.

A veces se hace necesario contar con la ayuda de un profesional. En eidem podemos ayudarte.

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