Controla tu ira


La ira es una respuesta emocional normal, forma parte del ser humano con independencia de su procedencia. Es además una emoción primaria al servicio de nuestra defensa y supervivencia ya que nos pone en alerta y nos da la energía necesaria en situaciones de peligro.

No se trata por tanto de un trastorno en sí mismo, el problema aparece cuando perdemos el control sobre esta emoción y ella nos domina mostrando una respuesta agresiva que altera diferentes aspectos de nuestra vida.

Desencadenantes

En momentos de conflicto no todo el mundo tiene la misma reacción ¿De que depende? Son muchos los factores que influyen de esa pérdida de control: rasgos de personalidad, modelo de aprendizaje inadecuado, falta de asertividad, entorno social y cultural, estos son algunos aspectos que se deben evaluar y trabajar si queremos controlar la ira.

Existen estímulos facilitadores que pueden provocar esa respuesta desproporcionada de ira en personalidades más irascibles, suelen ser de tipo cognitivo, ligado a pensamientos erróneos del tipo:

- Interpretar que nos tratan sin respeto. - No recibir lo que consideramos que merecemos. - Pensar que nos ponen trabas a nuestros proyectos. - Pasar por situaciones que interpretamos como desagradables. - Pensar que debemos ser aceptados por todo el mundo. - Creer que las personas deberían actuar como nosotros lo haríamos. - Pensar que tenemos siempre la razón.

Consecuencias

Cuando las personas piden ayuda suele ocurrir que ya se han visto alterados algunos aspectos de su vida como consecuencia de esta falta de control. Los más comunes son:

- Pérdida de empleo o problemas laborales. - Dificultades para la convivencia familiar.

- Problemas de pareja. - Aislamiento social. - Insomnio. - Dolores musculares. - Hipertensión.

10 Consejos para manejar la respuesta de ira

Es muy importante saber controlar ese impulso que nos provoca tanto malestar y saber canalizarlo de forma adecuada.

- Identificar los estímulos desencadenantes para poder controlarlos y alejarnos de ellos antes de que se desencadene la respuesta de ira.

- Si ya se ha producido, aléjate de la situación, vete a un lugar donde puedas estar tranquilo y retoma la conversación cuando estés calmado y puedas hacerlo adecuadamente.

- Identifica las señales de baja activación, Cuando va a comenzar la escalada de la ira. En el momento que ha crecido ya no podemos tomar el control. Suelen ser señales físicas de baja intensidad: respiración, tensión muscular, sudoración, pulso acelerado…

- Accede a tus pensamientos, analiza y obsérvate, los pensamientos son las clave, si puedes cambiarlos por otros más racionales, la ira descenderá.

- Comunica las cosas desde la asertividad, di cual es el hecho objetivo que te molesta y porqué, sin juzgar ni culpar, intenta conocer el otro punto de vista sin rechazarlo de entrada, dialoga con la mente abierta.

- Cuestiónate tu ira ¿Es adecuada? ¿Voy a conseguir algo positivo con ella?

- No interpretes las reacciones de los demás, pregunta.

- Ten en cuenta que las personas pueden pensar de diferente manera a ti, no van a comportarse como tú quieres, es importante practicar la tolerancia.

- Envíate auto instrucciones positivas del tipo “puedo controlarme” ”debo calmarme” “no voy a perder el control”

- Cambia de actividad, canaliza esa energía que te sobra a través de actividades gratificantes, ve al gimnasio, a correr, de compras, al cine, lo que te guste.

Si te enfadas fácilmente de forma desproporcionada, si necesitas controlar tu ira para para evitar otros problemas derivados de ella, toma el control y busca el cambio de conducta, si solo no puedes ponte en manos de profesionales. En eidem podemos ayudarte. #eidem #ira

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