Cómo combatir la depresión


“No sé que me pasa. Estoy triste, sin fuerza. Parece que he perdido la ilusión y el interés por las cosas que me gustaban, no me apetece hablar y sólo tengo ganas de llorar. El pensar hacer algo me cuesta la misma vida.”

Quién no ha tenido estas sensaciones alguna vez en su vida. Estos pueden ser síntomas de estar comenzando una depresión. No todo el mundo tiene las mismas manifestaciones pero suelen tener en común tristeza vital, abatimiento y pérdida de interés. Puede también provocar dificultad para disfrutar de las cosas habituales y de los acontecimientos cotidianos. Y su duración puede variar en el tiempo.

Las actividades que realizábamos habitualmente dejan de motivarnos, por lo que perdemos nuestras rutinas. Tenemos la sensación de tener menos energía y cada cosa que hacemos supone un esfuerzo, por muy gratificante que a priori pueda parecer.

Esto hace que cada vez se realicen menos actividades. Y nos decimos ilusoriamente “cuando mejore y me vuelvan las ganas, lo haré”. Y ese momento no llega.

Es un error quedarnos a la espera de que llegue ese día en el que todo cambiará. Ese día en el que empezaré a hacer cosas porque me encontraré mejor.

Técnica de la Activación Conductual

El cambio se tiene que hacer de "dentro a fuera". A través de la técnica de la activación conductual conseguiremos cambiar la tendencia de “cuanto menos hago, menos quiero hacer”.

Consiste en “cambiar lo que se siente (cómo me encuentro) a través de lo que se hace”. Es decir, a media que vamos incrementando las actividades que solíamos hacer, comenzando por las más gratificantes y las que menos esfuerzo necesitan, se va produciendo un aumento del bienestar. Este aumento de bienestar sirve de refuerzo a la persona y hace que cambiemos la tendencia de menos a más.

Para ello es conveniente ponerse en manos de un profesional de la psicología que nos ayudará a programar un plan de intervención. De forma simple, podemos dar las siguientes pautas.

Pautas

  1. Registrar las actividades que se han dejado de hacer

  2. Enfatizar la importancia de “hacer” y el efecto positivo que produce

  3. Planificar las actividades según un plan de acción y no un estado de ánimo

  4. Graduarlas y definir frecuencia y duración

  5. Facilitar el registro con plantillas

  6. Revisión semanal y resolución de dificultades

Una tarea importante que también se hace en la terapia es trabajar con los pensamientos negativos y repetitivos que nos hacen estar centrados en las preocupaciones del pasado o del futuro. Trabajamos el “aquí y ahora”, tomar conciencia de lo que hacemos en el presente y vivirlo con plenitud.

Está demostrado, y así se contrasta con los registros, que cuando empezamos a hacer cosas, a activarnos, la sensación de bienestar y la motivación mejora. Esto sirve de motor para seguir incrementando las actividades que realizamos. Recuperando el interés por hacer más y el disfrute de las mismas.

Si piensas que puedes tener depresión, no te lo pienses, da el paso y actívate. En Eidem podemos ayudarte.

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